
Entrevista con el periodista colombiano Javier Darío Restrepo. Realizada el martes 28 de agosto en la tercera emisión informativa conducida por Jorge Fernández Menéndez
Jorge Fernández Menéndez: Para nosotros, aquí en esta tercera emisión, es realmente un placer y un honor tener a uno de los periodistas más importantes de América latina. Javier Darío Restrepo es profesor de la fundación para Nuevo Periodismo Iberoamericano, pero es por sobre todas las cosas uno de los periodistas más importantes, más insignes, que mayor escuela han hecho en nuestra región. Javier Darío Restrepo es un honor tenerte con nosotros.
Javier Darío Restrepo: Para mí es un placer estar contigo y con tus oyentes.
JFM: Hablar del periodismo iberoamericano, del periodismo sobre todo en América Latina en esta época, termina siendo muy difícil, muy complejo. Estamos en un proceso de cambio en el periodismo en la región, donde a veces pareciera, que estamos buscando nuestro camino.
JDR: Sí, el periodismo siempre está buscando su camino y creo que el día que el periodismo diga que ya tiene su camino, será de sospechar mucho, porque es una profesión que está siempre en búsqueda. Pero en América latina en este momento se dan unas circunstancias muy singulares que indican que el periodismo necesariamente tiene que ponerse la mano sobre el corazón y preguntarse cuál es su responsabilidad frente la sociedad. Hace dos semanas estaba con periodistas de Ecuador, en Quito primero y después en Guayaquil, y allí se planteaba el problema que hay en varios países. Está el caso de Venezuela, está el caso de Argentina, el caso de Brasil, de Nicaragua, de periodistas enfrentados a una especie de autoritarismo que viene desde el gobierno y que quiere someter al periodismo a su libreto y desde luego los periodistas no se dejan libretear. Y aquí es donde se pregunta uno: cuál es nuestro papel. Claro, desde el gobierno les dicen que hay un papel patriótico y el papel patriótico es que usted difunda todo lo que está haciendo este gobierno, y al periodista eso no lo convence de ninguna manera. Reflexionábamos sobre eso y caíamos en la cuenta de que el problema que tienen actualmente los periodistas ecuatorianos, es el que hay en muy buena parte de América latina. Que es un periodismo que tiene que ser muy conciente de que su único amo es el que recibe su información y a través de la sociedad, no acepta ningún amo distinto, ni anunciantes, ni gobiernos, ni partidos de ricachones, sino que está al servicio de la sociedad. El llegar a eso me parece que va a ser difícil pero que ya se están abriendo unos caminos en ese sentido. Me impresionaba, antes de ir a Ecuador, había estado en Brasil, allí la federación de periodistas estaba organizando una asamblea extraordinaria. Objeto: revisar su código de ética, me llamó profundamente la atención. Periodistas de todo Brasil reunidos allí, dedicados a estudiar el código de ética de los periodistas de Brasil y planteándose seriamente cuál es la tarea que les corresponde en este momento. Ellos tienen pues un gobierno que no es tan autoritario como el que podemos pensar en Venezuela, pero es un gobierno que sí ha pretendido hacer caso omiso de la prensa. Porque hay una cosa que se está presentando, el de los presidentes que dicen: yo si quiero comunicarme con la gente lo hago directamente, no quiero el intermediario, por consiguiente prescindir del periodista. Y eso desde luego está planteándole a los periodistas una gente arrogante muy serios.
JFM: Tú te has especializado sobre todo en los temas de la ética periodística. Estos puntos que tú abordas son temas eminentemente éticos para nosotros los periodistas. Se confunden en ocasiones. Está esta presión autoritaria de varios gobiernos, particularmente en Latinoamérica para cooptar o para integrar a los periodistas y a los medios de comunicación a su proyecto, compatible o no, pero a su proyecto político. Y está también una tendencia en ocasiones de compañeros o de medios de ignorar los hechos o de transformar los hechos de acuerdo a la visión política o ideológica en turno. Tenemos los dos elementos en lucha: el intento de cooptación y el periodismo que ha sido cooptado y que se interpreta a sí mismo como una forma de militancia para esos proyectos.
JDR: Sí, y yo creo que en muchas partes ya los periodistas están ya de regreso de eso, en el sentido de que se dieron cuenta de que en la medida en que el periodismo se vuelve militancia, es un periodismo que pierde credibilidad, es un periodismo que prácticamente se debilita. El periodismo por el contrario se fortalece en la medida que se ve independiente, cuando la gente se da cuenta de que el periodista es independiente entiende que es su voz, cuando por el contrario lo ve muy pegado de un gobierno o muy dócil a un partido político, la gente lo mira como algo ajeno. La gran lucha del periodista es hacer sentir y aparecer ante la gente como su voz, sus oídos, su expresión. Ahí es cuando el periodismo alcanza su más alta expresión. A eso se tendrá que llegar y las tendencias que se ven en este momento no son exactamente esas. A mí me parece que hay algo muy alarmante y es la creciente comercialización del periodismo. Lo que tú dices: interpretar las cosas de acuerdo con su propio interés, eso se está oponiendo a la otra corriente. Que es la corriente que viene desde los años sesentas cuando Neil Copel lanzó esa idea de un periodismo distinto, un periodismo de interpretación. Eso se ha ido perfeccionando y ya en este momento, ya tiene unas bases científicas que parten de la convicción de que toda noticia es interpretación. Uno no puede creer ya que una noticia sea simple reflejo de los hechos. Toda noticia es interpretación, más aún, se podría decir todo conocimiento es una interpretación y esa interpretación hasta qué punto nos acerca a la realidad, allí es donde interviene la honestidad de la persona.
JFM: Y esa objetividad entendida como no intencionalidad de las noticias. El proporcionarle al lector, al radioescucha, al televidente, las preguntas que nos enseñan el premier día de clases de periodismo, el qué, quién, cuándo, pero también agregarle el porqué y el cómo.
JDR: El porqué y el cómo y sobre todo hacer entender lo que está sucediendo. Mira que está cundiendo en el periodismo mucho, el sistema ese de los breves que se dan en esos pequeños párrafos con los que se pretende compendiar todo un hecho. Ya eso es insuficiente y hay un factor que está ayudando mucho a entender eso que es la competencia de internet. Internet ha puesto en evidencia todas las debilidades que tiene el periodismo.
JFM: ¿Por qué?
JDR: Porque cuando el periodismo se pregunta, nosotros somos una especia en vía de extinción, internet nos está reemplazando, tú lo ves en televisión particularmente, de pronto unas grandes noticias, de dónde se obtuvieron las imágenes. Alguna persona, algún transeúnte con una camarita con un teléfono celular capta la imagen. En una emisión, antes de salir de mi país, observaba y se lo comentaba yo a mi señora, mira la primera imagen que dieron, una imagen sensacional, fue tomada por las cámaras de seguridad y es la que se está utilizando. Después otra imagen de una noticia también muy espectacular, las cámaras de la policía. Y luego vino la imagen de un avión que aterriza y que explota en llamas en el que había no sé cuántas personas y ninguna resultó lesionada.
JFM: En Taiwán
JDR: Sí, la imagen era una imagen de celular. Tres casos en que el periodismo sobró, no fue necesario un periodista. Internet nos está planteando eso: el periodista es necesario en este momento o no, el periodista es reemplazable o no es reemplazable. Y tenemos que llegar a la conclusión de que es irreemplazable si cumple su función.
JFM: Y su función es interpretar la información, explicar, contar las historias, que no lo va a contar una imagen de teléfono celular.
JDR: Es eso, esa es la visión, tú ves televisión, televisión te muestra las cosas y te hace ver y oír, pero no te hace pensar. Y el periodismo tiene como función fundamental hacer pensar. Es que cuando el hombre piensa, es decir cuando transforma los datos, la información en conocimiento, ese conocimiento es el punto de partida para una decisión libre. Las sociedades son libres cuando tienen mejor conocimiento, se manipulan y las manipulan los que manejan medios de comunicación cuando no tienen un buen conocimiento de la realidad.
JFM: O cuando son saturadas de información que en realidad no proporciona conocimientos. Tienes noticieros que entregan cien notas en media hora y tú dices, no informaste absolutamente nada.
JDR: Y la gente se queda en eso y luego se está dando otro fenómeno que es muy interesante, lo estamos viendo en mi país, en Colombia. Y es como unas noticias sepultan a las otras. En Colombia se está dando prácticamente todas las semanas, estalla un escándalo y un escándalo grande. Entonces esta semana estalló un escándalo, la semana pasada había estallado otro, pero ante este nuevo escándalo se olvida de esta otra. La próxima semana estallará otro, entonces todas las anteriores se olvidan. Es una forma de desconocimiento, de ausencia de la realidad y particularmente es una forma de olvido. Y las sociedades que olvidan están condenadas a repetir perpetuamente sus errores.
JFM: Sí, la historia es una lucha de la memoria contra el olvido decía el señor Milan Kundera. En este sentido hay otro fenómeno que también termina siendo muy preocupante que es esta visión de la información como espectáculo y de los periodistas, yo no diría periodistas, de los presentadores de noticias como estrellas del espectáculo. Es una forma también de desinformación.
JDR: Y es una estafa, en materia informativa es una estafa. Yo no sé si recuerdas hay un pasaje de la Biblia que es formidable por la ironía que tiene. Y es que… van unas vacas que están llevando la Biblia o las Escrituras y algún profeta dice qué es lo importante: las Escrituras o las vacas que las llevan. Que era una forma de ironizar sobre los sacerdotes del templo que tenían como misión entregar las escrituras, pero que se daban más importancia a ellos que las propias Escrituras. Esa es una escena muy interesante y con esa ironía propia de la literatura judía que es muy profunda. Está sucediendo en nuestra sociedad eso y tal vez lo más irónico de todo es que cada época ha tenido sus próceres, sus figuras emblemáticas. Recuerdas, primero fueron los héroes y Homero se embeleza describiendo a los héroes porque en los héroes se encarnaba el deber ser y lo que todo mundo quería ser. Después los Romanos tuvieron a los guerreros vencedores y cuando entraban los guerreros vencedores toda la población romana se congregaba alrededor de ellos, los aplaudía porque ése era el ideal. Después vino en la época de Las Luces el intelectual y él concentraba la atención. Llegaron en nuestros tiempos el astronauta, hubo un tiempo en que incluso los comerciantes y tú te preguntas y cuáles son los héroes de hoy. Deportistas, estrellitas de televisión, cantanticos, actrices, esos son los héroes de hoy. Lo cual significa que ha habido una degradación, una decadencia en materia del deber ser y de las aspiraciones de la sociedad que es como para tenerlo en cuenta. De eso hace parte ese fenómeno que tú dices. La noticia espectáculo, qué significa noticia espectáculo, que tú la has despojado de toda su esencia y la has convertido simplemente en lo accidental. Qué significa un locutor magnificado, me llamaba la atención algo que encuentro aquí en los periódicos que de pronto para destacar y hacerle publicidad a un programa y demás, toda una página de periódico con un locutor. Ese locutor, primero es un peligro para él, en esta profesión todo lo que signifique engrandecimiento personal, significa una estafa porque nosotros no somos los que importamos. Lo que importa es lo que nosotros entregamos de conocimiento a la gente. El locutor, el periodista…
JFM: Lo importante es la historia, la historia que se construye y se le entrega al lector, al radioescucha, al televidente.
JDR: Ese es el servicio.
JFM: Paradójicamente ocurre todo esto cuando quizás como en ninguna otra época, tendríamos como periodistas o como medios de comunicación posibilidades de tener influencia real sobre la sociedad. Nunca los medios de comunicación tuvieron tanto poder como ahora, quizás tampoco nunca los medios de comunicación terminaron siendo parte de un gran negocio como ahora que tiene poco que ver con la información.
JDR: Y por irse detrás del negocio está perdiendo su verdadero poder que es el de la influencia. Y cuando mencionas influencia estás señalando muy acertadamente para donde tiene que ir el medio de comunicación, tener influencia es entrar en ese lugar íntimo en donde se toman las decisiones de las personas y de las sociedades. Eso es tener influencia, entrar a ese lugar y dar elementos y unos elementos que le permitan a la gente tomar decisión. Cuando un medio de comunicación es importante es porque influye, el medio no es importante porque lo sintonicen muchos, es importante porque las decisiones que toma la sociedad están calcadas en lo que dicen los medios de comunicación.
JFM: Y ahí llegas a otro punto que también es muy importante. Una cosa es el rating y otra cosa es la influencia. Puedes tener ratings altísimos y ninguna influencia sobre la sociedad.
JDR: Y una cosa es satisfacer la curiosidad de la gente y otra cosa es ayudarles a examinar lo público, lo más importante. Mucha parte de la actividad de la prensa hoy, es para satisfacer curiosidades, esa no es nuestra función. Otra parte muy importante es para entretener, nosotros no estamos para entretener a nadie. Nosotros estamos para informarlos a todos sobre los asuntos que corresponden a todos y que interesan a todos. Ahí es donde está la gran diferencia, yo creo que…
JFM: Perdón que te interrumpa. Lo cual no quiere decir que lo importante no pueda ser interesante y no quiere decir que lo importante tenga que ser aburrido. Que es uno de los engaños que quienes mitifican la información como espectáculo tratan de vendernos. Que es que si hacemos periodismo de verdad, que si hacemos información de verdad vamos a terminar siendo terriblemente aburridos. Y mi buen periodismo es francamente divertido además, es interesante, divertido, atrapa a la gente.
JDR: Tiene que atrapar, tiene que atrapar precisamente para que entiendan lo público. Uno de los retos que yo veo que tiene hoy el periodista es saber contar sus historias y contarlas bien. Venía leyendo en el avión periódicos y algunas revistas con unas historias magnificas, pero pésimamente contadas. Entonces qué pasa, que lo que son las historias que tienen que ver con el interés de todos se pasan y se llega a las paginitas de farándula, en donde todo son historias corticas, en donde todo son chismes y cosas que al fin y al cabo no sirven para nada, sino para matar el tiempo. Pero lo otro lo que tiene que ver con el interés público, con la política, con la conducción de la economía, eso lo está ignorando la mayoría de la gente por la forma de contarlo. Hay una obligación ética para el periodista que se llama comunicabilidad, una palabra larguísima, no sé cómo la pronuncié. Pues esa palabra significa que uno tiene obligación de comunicar las cosas y comunicar las cosas no es decirlas de cualquier manera, sino decirlas de una manera tan atractiva que la gente las entienda y las viva, porque cuando entiende y vive está en capacidad de tomar decisiones.
JFM: Y en ese sentido para terminar hay que recuperar entonces los géneros periodísticos, hay que regresar de alguna manera también a los orígenes, a contar los reportajes, las crónicas, las entrevistas, deben ser tal… no deben … quizás una de las cosas terribles que vivimos cotidianamente es cuando todos los géneros se fusionan en uno. Que son las notas, la información de veinte líneas simplemente tratando de dar una suma de los hechos sin explicar nada.
JDR: Y eso lo están respaldando las encuestas y las investigaciones que se están haciendo. Yo sé que algunas que se hacen en Colombia que muestran que prácticamente el único género que se está utilizando es el de noticia, después del de noticia el de breves, pero metérsele a la crónica, al gran reportaje, a la buena entrevista, al perfil y particularmente a lo que es la cerecita de este pastel, que es el análisis, muy poco lo encuentras. Y es hacia allá a donde tendrá que llegar el periodismo si quiere sobrevivir.
JFM: Javier Darío Restrepo es un honor tenerte con nosotros gracias por acompañarnos esta tarde.
JDR: Ha sido un gusto conversar con una persona inteligente.